DIEZ

Lanzamiento 31 de Marzo

No hay que ser muy listo para entender qué pretende decir esta canción. Después de una crisis que casi disuelve el grupo esta es una declaración de intenciones en toda regla que explica por qué estamos aquí. Son 20 años y 10 discos que sólo se explican por una necesidad vital de crear sonidos y transmitir ideas que es más fuerte que nosotros. Si estamos dispuestos a soportarnos y no partirnos la cara en una cuneta es porque reconocemos que hay algo por encima de nuestros egos y nuestra bilis. La música nos une y nos hace felices. Le dio un sentido a nuestras vidas, nos salvó de destinos peores, nos dio un camino y una guía. Y nos obliga a seguir juntos, lo queramos o no. Lo queremos.

Juan Alberto Martínez

Nació como una improvisación buscando el mantra en torno a un riff de bajo que nos sirve para jugar con la repetición y la psicodelia. Una crónica de la alienación y de un mundo absurdo de hormigas en el que hacemos lo que quieren que hagamos, opinamos lo que hay que opinar, votamos a quien hay que votar… No tiene sentido. Esto es nuestro puñetazo en la mesa musical. Queríamos algo agresivo, rápido y al hígado. Los productores lo entendieron muy bien, todo hay que decirlo. Estamos deseando tocarla en directo, porque va a ser una descarga de adrenalina muy fuerte.

Si “Pura Vida” venía de Costa Rica, “Glaciares y volcanes” viene de Islandia y acaba en Granada con versos de Lorca. Hay personas positivas y personas que anticipan males y desastres antes de que ocurran y se echan a la espalda culpas propias y ajenas. Las peores cadenas, las ideas negativas.

Juan Alberto Martínez

Aunque ahora “Pura Vida” sea un mantra de ritmo y guitarras oscuro y denso, al principio era algo muy sencillo. Tan sólo unas notas que se repetían en un guitalele (ukelele de 6 cuerdas).

En 2016 decidimos tocar poco. Entre otras cosas, aprovechamos para viajar. Me fui a Costa Rica. Me compré el guitalele, que era más fácil de transportar que una guitarra entera. Estábamos preparando disco nuevo y había que conseguir otra canción en dos semanas de viaje. Pero aquello es el paraíso. No lo saqué de la funda. Una tarde empezó a llover y ya no paró en varios días. Me acordé del guitalele. Lo único que se podía hacer para matar el tiempo era tocar. Enmedio de la tormenta sólo salió un riff pantanoso, entre bluesero y de las cosas estas que llegan de Mali. No paraba de llover, y durante un par de horas estuve tocando hipnóticamente el mismo riff, una y otra vez. De repente salieron palabras de los árboles. Me contaron que seriamos más felices si nos diéramos cuenta de que solo somos una pequeña parte de la Naturaleza en vez de dedicarnos a destruirla. Costa Rica es vida, tanto que “Pura Vida” es el saludo y despedida de la gente. Es un país en el que no hay ejército y en el que todo crece ante tus ojos como una explosión verde que realmente te llega hasta los huesos. Nadie tira un papel, nadie se sale de un sendero. Tenemos mucho que aprender de ellos. Y tenemos mucho que aprender de la vida simple de los seres que inundan esa tierra verde. Hay que ir más desnudos y complicarse menos. En nuestras manos está la fuerza de que una sola letra convierta la pura vida en una puta vida. 

Tanto misticismo se me vino un poco abajo a los dos dias. Con un pequeño y estúpido accidente de turista me dejé un diente y pico.

Aún así amo Costa Rica. 

Amigos y amigas: ¡Pura Vida!